Se ha firmado un nuevo acuerdo marco entre nuestro Gobierno y el de los Estados Unidos de Norteamérica; aun que todavía el texto del acuerdo en su totalidad no es del dominio público, la particularidad más notable que ha hecho eco es la del “Respeto Mutuo”, pilar sobre el cual descansa éste nuevo documento de entendimiento entre dos pueblo; sobre la cual sería bueno reflexionar:
“Respeto Mutuo”, frase que se ha escuchado desde 2,008 y repetida hasta el cansancio por los representantes del Estado (principalmente el Canciller y el Vicepresidente). La redundante frase expresa que existe el reconocimiento del País del Norte del valor cultural, histórico y social de nuestra Bolivia ante la Comunidad Internacional; paralelamente, nosotros como País democrático y respetuoso de las leyes y tratados internacionales, concedemos las mismas cualidades en los Estados Unidos; por tanto desde ahora los bolivianos debemos reflejar ésto en actitudes, es en los hechos (no en los discursos) que ésta frase debe ser practicada.
Dado que la firma del Documento ha institucionalizado éste concepto, en el futuro deberá cambiar de forma radical la actitud de nuestras autoridades y es necesario que recordemos que: No es respetuoso lanzar acusaciones sobre intervenciones de las agencias de ayuda, legaciones diplomáticas y/o embajadores del País con el que firmamos éste documento, con la promesa de mostrar las pruebas de las denuncias cuando sea necesario (hasta ahora no se ha mostrado nada); tampoco podemos calificar como “Respeto” al hecho de que cada octubre tengamos a personas mediáticas encabezando marchas y protestando en las puertas de la ahora acéfala Embajada, pidiendo la extradición de ex autoridades, ese tema debe ser tratado en el marco legal del Derecho Internacional y de acuerdos bilaterales existentes o por existir, mas no así a través de una protesta. No es considerado de nuestra parte poner adjetivos descalificantes a ésta ni a ninguna Nación por las actitudes que tomen las misma con respecto a problemas que se suscitan en diferentes puntos del planeta, máxime si éstas no nos afectan ni siquiera indirectamente; tampoco será diplomático acusar y hacer responsable a un solo País por fenómenos climáticos mundiales, fundamentalmente si nosotros como Estado no implementamos políticas reales que combatan éste problema dentro de nuestro territorio, o si estamos tratando de cortar un bosque milenario por la mitad para construir una carretera.
La diplomacia es fundamental para las relaciones exteriores y dejarla sólo a los diplomáticos no es actuar con respeto. La diplomacia comienza en casa, aquí en nuestro territorio, por tanto los que vivimos dentro del mismo debemos respetar para exigir que nos respeten. En éste sentido pienso que en el futuro ya no deben existir más denuncias sin pruebas, puesto que hacerlo no es solamente una falta de consideración con ellos también lo es para con todos los ciudadanos que habitan nuestro bello País; fungir como Presidente o Ministro es ser un Servidor Público y el concepto del mismo indica que son empleados de la colectividad, de toda la sociedad; por tanto deben servirla y no servirse de ella.
Por último, nunca se debe perder de vista que ser representantes electos de un Estado convierte a éstas personas en la imagen del mismo y dar mala imagen de algo tan grande como una comunidad de más de diez millones de personas es actuar de manera más que irresponsable; acaso entonces no deberíamos comenzar a hablar de “juicios de responsabilidades” para todos aquellos que de forma caprichosa y egocéntrica perjudican y perjudicaron la imagen del País haciendo uso de los micrófonos y de la exagerada cobertura que (también de forma irresponsable) les dieron los medios de comunicación… Creo que éste es un tema de profunda reflexión
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