lunes, 7 de noviembre de 2011

Los del medio del sandwich

El siete de agosto de 2,011 el presidente anunció que un millón de ciudadanos había accedido a la condición de “Clase Media” apropiando para su Gestión un logro que es más personal de las cabezas de familia de ese millón de compatriotas que de las políticas aplicadas desde 2,006 a la fecha. Decir que hay más personas en la clase medía debería alegrar a los que pasaron a pertenecer a ese estrato pero, lo más probable es que, lejos de ser una bendición sea una realidad sombría.

En Bolivia, pertenecer a la Clase Media es entre muchas cosas perder la voz; como ya no se es pobre el Gobierno no se ocupará más de ellos puesto que desde 2,006 se gobierna para todos, menos para la Clase Media; lejos de sentirse alagado el ciudadano que dejo de ser pobre para ser de “Clase Media” debería ponerse a pensar que ahora debe pedir factura para declarar, que como tiene mayores ingreso puede comprar más electrodomésticos, teléfonos móviles, computadores, reproductores de MP3, etc, etc, etc aumentando de esa forma el riesgo de que su vivienda sea víctima de los ladrones y/o sus hijos asaltados en las calles por que poseen algo que robar; flamantes conciudadanos de la nueva Clase Media, en Bolivia no hay seguridad ciudadana. Ahora esos compatriotas pertenecen a un estrato que accede a mejor educación y servicios de salud, pero no porque el Estado se los proporcione, más bien debido a que ellos van a ser quienes se lo financien (cosa que no está mal, pero va en contra del discurso gubernamental).

Nosotros los individuos de Clase Media son los que soportamos con nuestro trabajo e impuestos las subvenciones que el Estado otorga con nuestro dinero, como si fuera suyo, pagamos parte del costo de los carburantes que enriquece a contrabandistas y empobrece a nuestra amada Patria; nosotros pagamos las avalanchas de propaganda orientada a la desinformación y al envanecimiento; nosotros pagamos (o pagaremos) los treinta y dos millones del avión presidencial y pagamos los desfiles de los militares que sólo sirven para adular y evidenciar nuestra pobreza castrense.

Pasar a este estrato es tener algo que perder ya no se está abajo donde no se tiene nada que perder, por tanto salir a bloquear, marchar o hacer huelga de hambre es inconcebible puesto que hay que cuidar el trabajo o el negocio (o ambos) ya que aspiramos a llegar arriba, al lugar en el que se tienen tanto que perder un poco equivale a perder prácticamente nada.

Finalmente, pertenecer a la clase media es formar parte de los engañados por éste y todos los gobiernos, de los ilusos que piensan que los de allí o los de allá van a darnos paz, a mantener las carretas sin bloqueos, los precios estables, los salarios decentes, las avenidas sin dinamita o petardo; ser ciudadano de clase media es ser parte de los que ayer confiamos en los rosados, mañana en los verdes y pasado en los azules, pero ninguno va hacer otra cosa que servirse de nosotros, como hasta ahora.

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